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El padre de la patria: Miguel Hidalgo y Costilla

Nació el 8 de mayo de 1753  en la Hacienda de Corralejo, jurisdicción de Pénjamo, Guanajuato. y murió el 30 de julio de 1811.

Hijo de Don Cristóbal Hidalgo y Costilla y Doña Ana María Gallaga, descendientes de una respetada familia criolla. Sus tres hermanos se llamaban José Joaquín, Manuel Mariano y José María.

El nombre completo del cura Hidalgo era: Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla y Gallaga Mondarte Villaseñor.

En 1778 fue ordenado sacerdote a los 25 años de edad.

– El 10 de febrero de 1811, las tropas insurgentes arribaron a Zacatecas después de haber sido derrotadas en la batalla del Puente de Calderón. Se dice que el sacerdote de Dolores fue tomado preso ahí para evitar que continuara con “sus locuras”.

-El capitán Allende señaló que había consultado a la diócesis de la capital jalisciense para envenenar al cura. Cosa que obviamente no se llevaría a cabo.

ahora sus restos se encuentran en la columna de la independencia.

Hidalgo fue fusilado en Chihuahua, como generalísimo del ejército insurgente, el 30 de julio de 1811, después de haber sido degradado de sacerdote. El fusilamiento del “Padre de la Patria” fue celebrado el 10 de agosto de 1811 por el clero de México con Te Deum solemne. Se dice que después de dar la orden de disparar, Miguel Hidalgo seguía con vida, esto generaría que dos de los soldados se acercaran para dar el tiro de gracia directamente al corazón. Inclusive la venda que llevaba se le habría caído, logrando descubrir la mirada del agonizante cura.

 Los cuerpos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez fueron decapitados, y las cabezas conducidas a la ciudad de Guanajuato, en donde fueron  colocadas en unas pequeñas jaulas en los cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granaditas. Exhibiéndolas al público como advertencia de lo que sucedía a todo aquél que se pusiera en contra.

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Supuestos datos no dados a conocer hasta nuestros días con respecto al cura Hidalgo. 

Se dice que para evitar crear juicios en contra de nuestra historia y sobre todo de los reconocidos héroes que portan con orgullo la iniciativa de nuestra independencia, no era exactamente como se describía en la historia oficial, sino que se habrían eliminado algunos datos curiosos por su naturaleza oscura. Diciéndolo de alguna forma. Ya que estos datos contaban con algunas ironías que podrían desilusionar a cualquiera que buscara la identidad de aquella heróica historia. Uno de los datos que causarían gran polémica serían que Don Miguel Hidalgo realmente sí tuvo hijos, algunos afirman que fueron cinco hijos los que tuvo pero que no eran reconocidos como tal. Y por obvias razones esto causaría polémica entre el idealismo que expresaban y que irían en contra de sus acciones. Otro dato es su gusto por las mujeres y el vino. Pero considerando la situación de rebelión, podría atribuirse a muchos motivos por los cuales decidiría tomar dichas acciones. Más no se justifique con esto sino que lo que se pretende es crear un libre criterio mostrando el lado bueno y malo de cada aspecto. Además se dice que alguna vez estuvo casado con una mujer de nombre Manuela Ramos, con quien supuestamente tendría dos hijos. Así como la famosa idea de que también tenía cierto gusto por el saqueo y asesinato mientras se llevaba a cabo lo que él mismo no consideraba como independencia, sino como una forma de libertad, de la cual estaba cansado de someterse al dominio español, a la explotación e injusticias. Pero esta misma independencia lo encontraría a él a través de sus obras. Pero estas versiones poco mencionadas, quedan realmente a jurisdicción de quienes las lean. Ya que para poder dar veracidad de las cosas es necesario poderlas comprobar, y tanto una versión como otra, podría tener o no la razón, estar o no equivocada. O simplemente para generar nuevas polémicas. Se dice que la historia es de quien la conquista.

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LA POLÉMICA CARTA DE EXCOMUNIÓN DEL CURA HIDALGO

Excomulgado por la Iglesia Católica. Esta carta en realidad ha tenido bastantes críticas, ya que algunos historiadores afirman que no concuerdan las etapas históricas en que se supone se dio a conocer la carta. Ya que afirman que tenía que ver con el Pontífice Pío VII. Que a su vez la circunstancias en las que se encontraba, no era posible que él hubiese expedido dicho documento. Otros tantos afirman que el que se diera a conocer dicha carta, sólo expresaba la molestia de la iglesia actual en contra del adjudicado padre de la patria. Ya que al momento de leerla podremos contemplar todo el odio y desprecio de parte de la iglesia en contra del cura. También se dice que la carta le fue dada a conocer momentos antes de fusilarlo. Aunque ciertamente, la verdad nunca será aclarada con pruebas suficientes. La única verdad suponemos se quedará enterrada con la memoria del cura.

Este es el contenido de la carta de excomunión. 

“Por la autoridad de Dios Todopoderoso, el Padre, Hijo y Espíritu Santo; y de los santos cánones, y de la Inmaculada Virgen María madre y nodriza de nuestro Salvador; y de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominios, papas, querubines y serafines y de todos los santos patriarcas y profetas; y de los apóstoles y evangelistas; y de los santos inocentes, quienes a la vista del Santo Cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción; y de los santos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes, y de los santos, juntamente con todos los santos elegidos de Dios, lo excomulgamos y anatematizamos, y lo secuestramos de los umbrales de la iglesia del Dios omnipotente, para que pueda ser atormentado por eternos y tremendos sufrimientos, juntamente con Datán y Avirán, y aquellos que dicen al Señor, ¡Apártate de nos! otros! porque no deseamos uno de tus caminos y así como el fuego del camino es extinguido por el agua, que sea la luz extinguida en él para siempre jamás. Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo, que nos fue dado en nuestro bautismo, lo maldiga. Que la santa cruz a la cual ascendió Cristo por nuestra Salvación, triunfante de sus enemigos, lo maldiga. Que la santa y eterna Virgen María, madre de Dios, lo maldiga.”

“Que todos los ángeles y arcángeles, principados y potestades, y todos los ejércitos celestiales, lo maldigan. Que San Juan el precursor, y San Pedro y San Pablo y San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntamente, lo maldigan. Y ojalá que el resto de sus discípulos y los cuatro evangelistas, quienes por sus predicaciones convirtieron al mundo universal, y ojalá que la santa compañía de mártires, y confesores, quienes por sus santas obras se han encontrado agradables al Dios Todopoderoso, lo maldigan. Ojalá que el Cristo de la Santa Virgen lo condene. Ojalá que todos los santos desde el principio del mundo y todas las edades, quienes se hallan ser los amados de Dios lo condenen; y ojalá que los cielos y la tierra y todas las cosas que hay en ellos, lo condenen. Que sea condenado donde quiera que esté, en la casa o en el campo: en los caminos o en las veredas; en las selvas o en el agua, o aún en la iglesia. Que sea maldito en el vivir y en el morir; en el comer y el beber; en el ayuno o en la sed; en el dormitar o en el dormir; en la vigilia o andando; estando de pie o sentado; acostado o andando; mingiendo o cancando y en todas las sangrías.

Que sea maldito interior y exteriormente. Que sea maldito en su pelo. Que sea maldito en su cerebro. Que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes, en su frente y en sus oídos; y en sus cejas y en sus mejillas; en sus quijadas y en sus narices; en sus dientes anteriores y en sus molares; en sus labios y en su garganta; en sus hombros y en sus muñecas; en sus brazos, en sus manos y en sus dedos. Que sea condenado en su pecho, en su corazón, y en todas las vísceras de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas, en sus músculos, en sus caderas, en sus piernas, pies y uñas de los pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo. Que desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de sus pies, no haya nada bueno en él. Que el Hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga, y que el cielo con todos los poderes que hay en él se subleven contra él, lo maldigan y lo condenen.” “Amén. ¡Así sea! Amén”.

 

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